
Yo sola,
quiero tener mi propio efecto
mi propia paradoja
sin lógica ni texto.
Una paradoja que explique
eso que siempre se dice y que es muy cierto
que son el odio y el amor el mismo sentimiento,
que ese paraíso que nos venden los monos más espabilados
desde que descubrimos a la luna brillando
en lo negro
y al sol hiriendo nuestras retinas
está custodiado por vopos
por aquellos seres que en vida despreciamos
por esos de los que apartamos la vista horrorizados
deformes

curiosas singularidades singulares......
...... María techada techaba su techo -cantaban los niños
y le tiraban piedras al enano que pasaba
y le escupían en la cara a la señora de tres brazos
y hacían pis en el portal del jorobado para que resbalara y se partiera la crisma al salir de su casa.
Dulce venganza la de ellos;
............. la de encontrarlos a ellos

atizando el fuego de esas calderas del infierno,
donde los simpáticos demonios y capras hispánicas extinguidas
nos esperan con tenedor y cuchillo para tratarnos como a guisantes,
para rayarnos como a zanahorias con un rayador oxidado,
dulce venganza la de ellos si todo ese cuento asqueroso fuera cierto,
que lo es,
en mis delirios y entre las patas peludas de esas alimañas
que se esconden entre los cojines sobre los que duerme mi cerebro.





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