Yo era la nenita buena de Bernie (Madoff) hasta que saltó el escándalo y me convertí, como todo lo suyo, en una activa tóxica que intenta sobrevivir sin él.

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¡Cucú, cucú, cantaba la rana!


Nuestro planeta,
desde que nos padece
es como una cocina repleta de animales muertos
a medio deglutir,
de huesos de la fortuna
y anoréxicos esternones de pollo
sin descarnar,
de muslos de pavo medio comidos,


como una alacena llena de arañas
correteando sobre miles de latas de conserva abiertas.
Envases de cristal con tapadera de goma raída por el tiempo
medio vacíos de mermelada sobre la que nadan los penicillium,
y otros hongos no tan benignos,


.... niños de cara sucia sentados sobre verduras podridas,
quemando plásticos con cerillas
observando curiosos como se derriten y se pegan
gota a gota
sobre sus zapatos sin cordones y sobre esos calcetines que nunca se quitan,
¡cucú, cucú, cantaba la rana!
........ ¡cucú, cucú, debajo del agua!
podrida
¡cucú, cucú, cantó una señora! ¡cucú, cucú, con capa y estola!
....... estola que cobra vida sobre su cuello
estola
que recupera de golpe al animal que un día despellejaron vivo
y la estrangula, y la mordisquea
mientra ella chilla su sangre de cocinera sobre la mierda y sobre los niños
cuchillo en mano.

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El Efecto Jodorowsky


Yo sola,
quiero tener mi propio efecto
mi propia paradoja
sin lógica ni texto.
Una paradoja que explique
eso que siempre se dice y que es muy cierto
que son el odio y el amor el mismo sentimiento,
que ese paraíso que nos venden los monos más espabilados
desde que descubrimos a la luna brillando
en lo negro
y al sol hiriendo nuestras retinas
está custodiado por vopos
por aquellos seres que en vida despreciamos
por esos de los que apartamos la vista horrorizados
deformes


curiosas singularidades singulares......
...... María techada techaba su techo -cantaban los niños
y le tiraban piedras al enano que pasaba
y le escupían en la cara a la señora de tres brazos
y hacían pis en el portal del jorobado para que resbalara y se partiera la crisma al salir de su casa.
Dulce venganza la de ellos;
............. la de encontrarlos a ellos


atizando el fuego de esas calderas del infierno,
donde los simpáticos demonios y capras hispánicas extinguidas
nos esperan con tenedor y cuchillo para tratarnos como a guisantes,
para rayarnos como a zanahorias con un rayador oxidado,
dulce venganza la de ellos si todo ese cuento asqueroso fuera cierto,
que lo es,
en mis delirios y entre las patas peludas de esas alimañas
que se esconden entre los cojines sobre los que duerme mi cerebro.

Zahara, en un encuentro digital :)


Me hubiera gustado descargar el vídeo y alojarlo en mi cuenta de Youtube, pero los capullos del 20 Minutos han impedido incluso que funcione el Download del Mozilla, que es un "descargador" que soporta casi todos los formatos.


De esa forma tan cariñosa es como se consiguen usuarios y lectores, sí señor, porque lo que sí permiten es hacer un embed que sirva para engrosar sus estadísticas de pinchazos y así poder enviar a sus contratadores de publicidad al despacho de Esperanza Aguirre para ver si les contratan la difusión de sus intimidades (marca de compresas no porque me imagino que ya no las necesitará esa señora).
Ahí está el vídeo con las inteligentes preguntas que le hicieron offline sus reflexivos redactores. Seguro que se les hernió el puto cerebro después de idear un cuestionario tan "audaz".

Susan Atkins


Duerme, duerme, Susanita
........ duerme
atiborrada de drogas,
duerme, duerme
en esa sala enorme, y vacía, del hospital de la prisión.
Cientos de metros cuadrados desolados
para ti sola
y ese olor a medicamentos
y a zapatos de hule que se acercan
a determinadas horas del día.


Duerme, duerme, Susana,
cierra tus ojos y contempla los filos de tu cuchillo
desde tu interior
porque quizá esas áreas de espacio no están tan vacías,
.......... quizá los ojos de Sharon te observan
cada segundo
en cada minuto, de cada hora, de cada uno de tus días,
........ y sueltan lágrimas de pena por la que fue su asesina.
Duerme Susana, aletarga tu cerebro repleto de cáncer
deja descansar tus pupilas
y muere finalmente como no murió tu víctima,
........... obesa, ulcerada, cancerosa enloquecida,
espantando a esas moscas de California que acuden golosas
al reclamo de tu olor, a posar sus patas peludas
sobre el río amarillo de tu sudor, ya cuajado sobre tu carne grotesca
de perra chutada con cien dosis de vacuna antirrábica.
Duerme, Susan, duerme,
que ya falta muy poco para que termine el dolor.


Ya has pagado tu culpa,
tu rabia y tu ira
y en cuestión de unos meses volverás a la fama
babeando tu rabia desde alguna pantalla,
de la mano de Lynch, de la Theron, o quizá del mismísimo Tarantino.
Duerme, Susan, duerme, y vete ya,
acaba con tu mal olor
y viste tus mejores galas fantasmales para encontrate con tu otro dios.

Incendio Provocado


Es, en mi dormitorio, noche cerrada
y espesada por el humo
aunque el sol brilla afuera
y uno de sus rayos se cuela, por el minúsculo orificio
de uno de los agujeritos de mi persiana.
Parece un rayo láser
que va recorriendo mis paredes
avanzando
hacia mi cuerpo desnudo y sudado
......... a medida que el sol se desplaza en nuestro cielo
hacia la Quinta Avenida,
hacia Manhattan,
hacia la arboleda contaminada de Central Park
donde lo esperan los neoyorkinos como agua de mayo
para abrir las barberías, las pizzerías;
para cerrar los afterauers y llenar las comisarías;

para iluminar la sonrisa hipócrita de Obama
en los miles de carteles que adornan la skyline
con su carita de negrito bueno y debidamente domesticado.
Adios, rayo, adios!!
que te den por el puto culo, allá en Nueva York.
Termina de una vez de recorrer mis tetas,
iluminame la selva
y, a ser posible, causame un incendio provocado entre mis piernas.
Que si no lo causo yo.