Yo era la nenita buena de Bernie (Madoff) hasta que saltó el escándalo y me convertí, como todo lo suyo, en una activa tóxica que intenta sobrevivir sin él.

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Mi antigua cabecera

 
No vengo mucho por aquí.
Ni por las redes en general, que me van mal.
Esa era mi antigua cabecera, que en realidad duró un suspiro
como duran ahora las volutas de humo
sobre los rizos que desde ayer adornan mi cabeza. Que también serán solo eso, otro suspiro, en el transcurso del discurrir de mis años, cansándome de ver siempre lo mismo, la misma mierda, en cada uno de mis espejos.....
..... variando el color de la mortaja de ese fantasma pálido, blanquecino, con manchas de semen amarillo que no mueren ni con lejía...
------------------- como mis sábanas, antes inmaculadas y ahora arrinconadas en una esquina de mi cuarto.
Porque me siento observada, cuando paseo sola por las calles, dando vueltas y más vueltas sin sentido, alrededor de la misma manzana de mi barrio...


... como si fuera un gusano huyendo de la pulpa y del carozo, tras sufrir una indigestión de fibra;;;;
antes de padecer ese estreñimiento que no padecen los gusanos, salvo los que nacen, viven y mueren, sobre los asquerosos cuerpos que pueblan y habitan los cochinos cementerios.

Y no me acuerdo, ya, de lo que estaba fumando, aunque todavía conservo la colilla humeando entre mis dedos. Pero no quiero mirarla, ni volver a oler el humo, ni saber si lo que agarro con firmeza es costo que da vidilla o simple nicotina que quita el aliento.............. hasta que ahora mismo vuelva a darle otra calada, antes de que la ceniza caiga sobre el teclado; ya repleto de cadáveres de cigarros.



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1 comentarios:

J. dijo...

Lo viejo es demasiado viejo, y lo nuevo demasiado nuevo. En el centro, el vértigo o el tedio.

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