quizá... menos para esas que aparecen en chorretones rojos y de improviso
cuando una menos se lo espera, delante de miles y miles y miles de ojos
y el día en que llevabas puestas tu bragas más blancas, tus bragas más inmaculadas, tus bragas más limpias; oliendo a algodón oreado al viento bajo la luz del sol.
No hay reglas, tampoco, para lamer pezones, tengan o no tengan aretes incrustados en la cúspide de la babel de esos depósitos lácteos que siempre nos crecen y crecen mucho antes de lo debido.
Esas tetas, malditas, que son el primer atisbo que intuimos del antifaz que encubre a ese ladrón sin forma definida, a ese ser grotesco que acecha su crecimiento desde la esquina más hormonada de tus puercos adentros, de tus asquerosas interioridades orgánicas.... el primer asomo
............ la primera señal,
de que alguien, que no tiene nombre (y que ni siquiera existe), va a robarte, a golpe de pezón, los últimos llantos sordos de tu niñez.
Con las tetas y su aparición se esfuma tu infancia
y con la primera irrupción del torrente sanguinolento deslizándose entre tus muslos, antes infantiles, de una puta hostia te colocan; de golpe, en ese lugar que, por sus cojones, tienes que ocupar, a partir de ese instante, entre la manada de esos seres grotescos que se definen a si mismos como tus semejantes.
Luego ya eres, o no, un objeto más para ser cazado, para ser troceado, para reposar, o bien sobre el regazo de algún obispo... o tal vez sobre algún retablo que represente a ese cuervo que acabo de mencionar después de que algún lacayo suyo te haya disecado, tras habértela metido ambos bien a fondo... bien adentro, y sin tú quererlo.








2 comentarios:
Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!
Puto hipócrita!, que te den por culo a ti y a tu concursito de mierda
La Autora.